lunes, 26 de febrero de 2007

El distraido y unos cuates...

Digamos que hoy sí me pasé de la raya, llegué a la oficina y al estar platicando, me dí cuenta de que venía mal vestido. Pero no era que no hubiera combinado la ropa o algo parecido, sino que simplemente me equivoqué, en lugar de un par de zapatos me traje un zapato y un tenis.

Eso me saco por pararme 10 minutos tarde y hacer todo a las carreras.